Nocilla Dream

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Nocilla Dream, Nocilla Dream, Nocilla Dream… ¿Nocilla Dream? ¡Qué título tan extraño! ¿De dónde vendrá exactamente el título de este libro? Esto fue lo primero que pensé al ver la portada de este libro, además de llamarme la atención su curiosa imagen. Y, es que, simplemente con el título el autor Agustín Fernández Mallo ya capta toda la atención de su lector y hace que inconscientemente se planteé el porqué de ese título y no otro.

Conforme abres esa portada del libro, te encuentras frente al prólogo que realiza Juan Bonilla donde te explica que Nocilla Dream se inscribe dentro del llamado Proyecto Nocilla, pero… ¿Qué es el Proyecto Nocilla? Indagué un poco preguntando a nuestro querido buscador Google y me llevó a la siguiente dirección: http://www.alfaguara.com/es/libro/proyecto-nocilla/ En ella se nos explica en qué consiste este proyecto llevado a cabo por Agustín Fernández Mallo, donde aparece un fragmento escrito por Julio Ortega que resulta esclarecedor para la comprensión de Nocilla Dream:

«Desde que en 2006 apareció en el espacio literario de esta lengua Nocilla dream, la primera versión del Proyecto Nocilla, seguida por su reversión, Nocilla experience (2008) y por su final inversión, Nocilla lab (2009), la constelación narrativa española ya no es la misma. No porque este Proyecto de una escritura en construcción refute otras opciones sino porque su radicalismo, independencia y novedad abren un espacio extraño por poco entrevisto; en lugar de una exploración de las raíces, la memoria o el pasado, Agustín Fernández Mallo se propuso un proyecto más futurista que español: la construcción de un espacio de actualidad desbordada, allí donde la escritura no se debe a la melancolía de la nacionalidad sino a la proyección de una lengua en devenir. (…)

¿Cómo definir el asombro gratuito de la primera lectura de Nocilla dream? Cada lector lo ha hecho con entusiasmo por su propia lectura, como es natural, y por vía comparativa la ha dotado de un linaje tan ilustre como actual. La suma del Proyecto nos permite verla hoy (y el término es inexhausto) como una primera lectura reiterada: siempre es otro objeto, con otra ruta de acceso.»

Julio Ortega

Teniendo ya claro en qué consistió dicho proyecto, me resultó más fácil la comprensión de este libro y ya me adentré en su lectura. Como bien ya nos indica Juan Bonilla en el prólogo, Nocilla Dream lo podríamos considerar como un rizoma, es decir, que ni comienza ni termina. Es una gran apuesta que hace el autor, Agustín Fernández Mallo, al contarnos y juntarnos, en un mismo libro, diversas historias que a primera vista no tienen relación entre sí. Sin embargo, si indagamos y leemos con atención, nos damos cuenta de que esas historias, independientes a priori, sí que guardan relación alguna. Poco a poco y sin que nos enteremos, el autor nos guía por el camino que él decide tomar al contarnos la acción de este libro, dejándonos mensajes, digamos que subliminales, entre capítulo y capítulo. Esto es que, además de contarnos historias con argumento y personajes, nos muestra, por ejemplo, diversas citas de otros autores o varios comentarios científicos que nos desvelan teorías que probablemente no sabíamos y que están relacionadas con esas historias de dichos personajes.

Por tanto, esta novela podríamos considerarla como una telaraña que se va tejiendo y, así, poco a poco deja entrever la relación que presentan todos los hilos de la historia que nos cuenta el autor. Conforme leemos el libro, nos situamos frente a una gran cantidad de argumentos que podrían continuar independientemente a la novela perfectamente, es decir, podrían escribirse varios relatos a partir de dichos argumentos.

Es tanta la variedad de temas que trata el autor en cada capítulo que podemos encontrarnos desde la historia de un joven que pretende hacer el viaje de Colón pero al revés (de oeste a este), pasando por la historia de un álamo en una carretera de Nevada con cientos de pares de zapatos colgados en sus ramas, hasta la historia de un hombre que es diseñador de tapas de alcantarillas. Sin embargo, nos damos cuenta de que casi todos estos argumentos cuentan la vida de personajes alternativos ya que ninguna historia tiene un patrón tradicional de una vida “normal”, sino que trasvasa eso que podemos considerar como normalidad para llevarlas al extremo de esas vidas alternativas o, inclusive, minoritarias. Por eso recalcaba al principio que, aunque no lo parezca, de un modo u otro, las historias contadas están unidas entre ellas y tienen algo en común.

Con todo lo dicho anteriormente, una de las ideas que, personalmente, me transmite el autor es que, de alguna manera, le gustaría demostrar que el cerebro humano podría compararse con la memoria de un ordenador. Dicho de otro modo, aunque nos den muchas informaciones y por separado, automáticamente, si esas informaciones tienen relación entre sí, nuestro cerebro las almacena y las une, al igual que podría hacerlo un ordenador. Sin ir más lejos, en uno de los capítulos se nos habla de un personaje llamado Ted al que se le atribuye lo siguiente: […] Como experto obsesivo en redes, puede llegar a hablar durante horas de […] cómo la red biosfera, la red Internet, y la red neuronal, poseen todas una misma topología, por lo que pueden ser consideradas, a ciertos efectos, isomorfas. […]. Es decir, esa red que crean las neuronas en nuestro cerebro sería comparable a la red de redes que constituye Internet. Además, también se nombra en otro de los capítulos el término de montaje, referido al ámbito cinematográfico, pero que mediante ese mecanismo de yuxtaposición, en su caso de imágenes, se podría relacionar con el método que se utiliza al escribir esta novela (superponer historias con otras).

Otra de las interpretaciones que podría darle a este juego entre autor-lector que desarrolla esta novela es que el vínculo de unión de todas las historias es ese árbol de Nevada en el que cuelgan pares de zapatos. Y, es que, cada personaje tiene una historia, cada historia es un ciclo y cada ciclo podría compararse con esos pares de zapatos que se van colgando a ese árbol, a ese álamo, que se encuentra en mitad del desierto.

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Como conclusión, diría que es indudable la sorpresa que el lector experimenta al empezar a leer Nocilla Dream, sorpresa que ya se manifiesta al leer solamente su título. Como lectora me llamó la atención gratamente la forma de narrar esta novela ya que supone una innovación en el ámbito literario de la actualidad. Si la finalidad del autor era exponer nuevas formas narrativas y, con ellas, estimular y sorprender al lector, conmigo lo ha conseguido.

«Resulta indiscutible que su capacidad de generar estímulos y sugerir nuevos horizontes narrativos por página es apabullante.»

Antonio Lozano, Qué Leer

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