Nada es imposible

¿Cómo se puede avanzar en la atribución de valor social de los derechos de autor?

Actualmente vivimos en una época en la que los derechos de autor casi ni se conocen, ya sea por desconocimiento o por ignorancia simplemente. Estamos dentro del mundo de las llamadas Tecnologías de la Información y la Comunicación y, esto mismo, colabora a que las descargas ilegales se realicen con más facilidad. Solo con meternos en un sitio web podemos acceder a una gran cantidad de libros electrónicos gratuitos, sin coste alguno y, además, todo realizado desde nuestra propia casa.

Esto sucede porque socialmente no se tiene una conciencia colectiva de que detrás de cada descarga, alguien se ve afectado y pierde dinero. Es decir, que mientras nos descargamos un libro, su autor no está cobrando por el trabajo realizado. También es cierto que estamos en un momento de recesión económica y muchas veces el precio de un libro nos puede parecer excesivo. Sin embargo, se podrían desarrollar varias medidas para arreglar tanto un problema como el otro.

En primer lugar, se podría inculcar ese pensamiento de que tras un libro, hay unas licencias de autoría, que no se pueden traspasar libremente. Para ayudar a esta cuestión, se podrían enseñar en los colegios, institutos, universidades, centros culturales, etc., todos los problemas que provoca una sola descarga ya que las nuevas generaciones ven normal que con un solo click, se consigue un libro gratis.

En segundo lugar, en algunos casos como, por ejemplo, en escritores ya consagrados, se podrían dar donativos por la compra de sus libros y no imponer un precio de venta predeterminado. Si esto se realizara, mucha gente daría el dinero que considera aceptable para la compra de un libro o de otro y, por su parte, el autor, tendría beneficios por su trabajo.

En tercer lugar, se podrían llevar a cabo eventos que aporten beneficios al autor como, por ejemplo, desarrollar una campaña, de un solo escritor o de un conjunto de ellos, en la que muestren a la sociedad el trabajo que realizan y lo que presuponen las descargas ilegales en su ámbito. Si se mostrara todo lo que puede llegar a perder el campo editorial por la llamada piratería, seguramente se tendría más conciencia social respecto al tema.

Como conclusión, podríamos decir que, aunque esté muy avanzado y sea muy difícil solucionar el problema que presupone transgredir la ley de los derechos de autor, no resultaría imposible si hubiera esa conciencia social que falta actualmente. Esto no se conseguiría de un día para otro pero, si se va contribuyendo poco a poco, se pueden llegar a ver resultados fructíferos.

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